INVERSIONES EN EXPLORACIÓN DE PETRÓLEO E INSTITUCIONES

Por: Fernando Nicchi

Il pan mangiato, presto è dimenticato

(Anónimo)

Ya en un artículo anterior (Nicchi, 2008) resaltábamos la debilidad institucional que significaba, por parte del estado, distinguir entre inversiones existentes e inversiones nuevas en el sector eléctrico, a la hora de ofrecerles una rentabilidad diferencial, tratando de seducir a quienes aún no habían decidido invertir, pero castigando a aquellos otros que, ya con sus inversiones hundidas, no tenían posibilidad de retirarse.

En aquél trabajo explicábamos como, en la accidentada salida de la convertibilidad, las tarifas del sector eléctrico habían quedado totalmente rezagadas, siendo apenas suficientes para solventar los costos operativos de las empresas, pero absolutamente insuficientes para repagar las inversiones existentes. El resultado era que no había nuevas inversiones para acompañar el crecimiento de la demanda.

Como respuesta a esta situación, el gobierno había diseñado un plan denominado “Energía Plus”, en donde otorgaba la posibilidad de un precio mayor a las nuevas inversiones que se realizaran de allí en más, para promover la existencia de necesarias nuevas inversiones que siguieran el sendero de crecimiento.

En el artículo, específicamente, se explicaba el exiguo entusiasmo que el plan generaba apelando, justamente, a la debilidad institucional que implicaba ofrecer tarifas apetecibles a quienes estaban a punto de realizar nuevas inversiones, pero negárselas a quienes ya las habían realizado.

El riesgo de que la historia se volviera a repetir, y que una vez realizadas las inversiones se les negara una rentabilidad razonable, estaba latente. Algo similar sucedía con otras áreas como el gas y el petróleo, para las que existían los planes Gas Plus, Petróleo Plus, Refino Plus, etc.

Lo cierto es que a partir del mes de febrero de este año 2012, el gobierno ha decidido suspender el programa Petróleo Plus. La medida fue tomada so pretexto de ahorrar al estado unos 2000 millones de pesos al año, según el Ministerio de Planificación (Olivera, 2012).

Pero la medida tiene sus consecuencias. Las empresas que estaban cobrando por sus exportaciones unos 65 dólares el barril de petróleo (cuando en los mercados internacionales cotiza a más de 100 dólares) pasaron a cobrar menos de 30 dólares, quedando equiparadas el resto de las empresas que no habían realizado nuevas inversiones. De esta manera se quitó la rentabilidad a la actividad de exploración de nuevos pozos petroleros (Olivera, 2012).

Según alguna información periodística, el gobierno estaría pensando en revertir esta medida (Olivera; 2012), pero estas idas y venidas, claramente, no constituyen una fortaleza institucional. A renglón seguido nos encontramos con los sucesos correspondientes a la intervención sobre YPF.

Por un lado cabe analizar la cuestión de las reservas, las inversiones y los precios. Es de manual de economía (Cachanosky, 2012) que si los precios locales son menores que los de equilibrio, la demanda se desbocará, los productores serán reacios a abastecerla, y será necesario importar petróleo. No debe provocar ninguna sorpresa, entonces, que no se hayan realizado las inversiones para reponer las reservas de petróleo, que la energía sea derrochada por parte de los usuarios y que se haga necesario gastar miles de millones de dólares para importarla.

Pero por el otro lado resulta central atender el tema de las instituciones. Queda claro que no es suficiente con tener petróleo en el subsuelo. Porque para extraerlo es necesario realizar ingentes inversiones primero, para luego, muy luego, recuperarlas vendiendo el petróleo extraído. Esta mediación de tiempo entre las inversiones y su recupero exige cierto grado de estabilidad en las reglas. Allí aparecen nuestras falencias. Tenemos petróleo pero nos faltan instituciones (Cachanosky, 2012), y por eso sufrimos crisis cíclicamente.

Lo cierto es que el sector energético en general, y el petrolero en particular, están pasando por momentos difíciles. El crecimiento de la economía, fogoneado por el consumo, no ha sido acompañado por las inversiones necesarias en muchos conceptos, sobre todo en infraestructura. Se trata de inversiones de largo plazo de maduración, que requieren de una cierta estabilidad institucional que supera la rentabilidad momentánea que pueda observarse.

Ver planes que ofrecen rentabilidad antes de realizar las inversiones y observar que las inversiones ya realizadas no gozan de esa rentabilidad es ya una amenaza en ciernes que no pueda sino frenar las decisiones. Pero constatar ese trato viendo cómo se suspenden los planes, cuando ya algunas de las nuevas inversiones se realizaron, es la confirmación de que no existe la más mínima seguridad institucional. Y si a esto agregamos la expropiación de la tenencia de las acciones de YPF que estaban en manos de Repsol, ya no es necesario seguir argumentando.

Independientemente de consideraciones ideológicas o partidarias, se trata de un análisis fáctico: si se quieren conseguir inversiones en el sector energético, o en otros, este no es el camino más adecuado.

Otra vez, es necesario ampliar el espectro más allá de los precios y las rentabilidades coyunturales para tomar en consideración los aspectos políticos institucionales, y aceptar que son absolutamente relevantes para el desarrollo económico. 

Referencias Bibliográficas 

  • Cachanosky, R. (2012) “No falta petróleo, faltan instituciones” Economía y Negocios, pp.6. Buenos Aires,La Nación, 22 de abril de 2012.
  • Nicchi, F. (2008) “Inversiones en energía eléctrica e instituciones” Informe de Economía e Instituciones, Año 1 Nro 2, mayo de 2008. Buenos Aires, Departamento de Economía, UCA.
  • Olivera, F. (2012) “Sintonía fina con los guantes de box” Economía y Negocios, pp.3. Buenos Aires,La Nación, 25 de marzo de 2012.

 Fernando Nicchi es ingeniero porla UBA, magíster en administración y políticas públicas porla Universidad de San Andrés y doctor en economía porla UCA. Se ha desempeñado en consultoría económica, participando en numerosos trabajos, locales e internacionales, tanto para empresas privadas como para gobiernos, todos ellos relacionados con la economía y la energía. Simultáneamente ha enseñado, investigado y publicado sobre economía de la energía e ingeniería económica enla UBA y enla UCA. También ha estado a cargo del Departamento de Electrotecnia enla UBA y dela Facultad de Ingeniería enla UCA. Ha recibido varias distinciones, entre ellas un Premio Konex 2003 en Ciencia y Tecnología.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Actualidad. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a INVERSIONES EN EXPLORACIÓN DE PETRÓLEO E INSTITUCIONES

  1. Gerardo Sanchis Muñoz dijo:

    Agregaría dos cuestiones al muy buen texto de Fernando:

    1. Los cambios arbitrarios de condiciones no necesariamente eliminan la oferta de inversión privada, como si fuera una variable discreta. Más bien desplazan la curva de oferta inelástica hacia arriba: habrá inversores siempre, sólo que pagaremos un muy alto precio –ver préstamos de Chavez-. La paradoja de la medida “soberana” es que al contrario, nos hace vulnerables a que nos impongan sus condiciones leoninas los pocos inversores aún dispuestos a arriesgarse. El gobierno, por supuesto, mostrará con descaro que sus medidas son buenas y no frenan a los inversores…

    2. Tomar medidas discrecionales no es en sí mismo “falta de instituciones”. Debilidad institucional es la falta de una institucionalidad basada en un sistema de mérito y en la intangibilidad de la función pública, en donde el criterio de “idoneidad” para los cargos críticos no es negociable. Porque las politicas de largo plazo -previsibilidad- existen sólo con funcionariado permanente, idóneo y autónomo del electoralismo. Y perdón a todos los que me han oído machacar años con esto…En Brasil, es inconcebible que a la conducción de Petrobrás accedan imberbes inimputables, como sucede en Aerolíneas, YPF, etc..

    En Argentina, al contrario, el régimen de patronazgo premia la ignorancia, porque es la base misma de la complicidad corrupta para la captación de rentas, y por lo tanto es la antitesis de la idoneidad y la profesionalidad en la función pública, y por derrame directo en la privada también -véase a nuestros nuevos “empresarios” K-. Lo que nos está pasando no es accidente o descuido, ni se puede mejorar con sintonía fina o dejando de tomar medidas arbitrarias. Las discusiones” ideológicas”, p.ej. si YPF tiene que ser privada o pública se esgrimen sólo para tapar el spoils system imperante cuyo objetivo es saquear el patrimonio público y mantenerse en el poder -y que NO inventó este gobierno, por cierto, sólo lo está llevando al paroxismo… La demostración contrafáctica de estos argumentos es contundente:

    ¿Como podríamos debilitar a Chile y a Brasil y ganar protagonismo regional? Bastaría con exportar el “modelo gerencial” de La K a LAN, CODELCO, PETROBRAS y EMBRAER, y traer a todos los que ellos expulsarán a AA, YPF, etc. y en menos de un año somos la potencia de Sudamérica y nuestros hermanos, unos fracasados impredecibles y de no confiar…

    Un afectuoso saludo a todos.
    Gerardo Sanchis
    PD. Es muy buena también la carta a CFK de M.E. Estenssoro en La Nación…

  2. Fernando Nicchi dijo:

    Muy buenas precisiones!
    FN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s