ENSAYO SOBRE EL SALUDO

¿Qué debe entenderse por “lo social”? En este ensayo, incluido en la obra “El hombre y la Gente”, Ortega y Gasset aclara la diferencia que existe entre “lo social” y “lo inter-individual”, error muy común que es preciso desentrañar ya que, según expresa – en contra al pensamiento de Durkheim -, “Lo social no es lo opuesto a lo individual sino a lo  inter-individual”.

 Decía Ortega: Recomiendo a quien conozca el pensamiento de Durkheim, que al sesgar mi análisis los dos o tres momentáneos puntos en que mi doctrina parece como si coincidiese con la suya, rechace esta sugestión, porque impediría del todo que entendiese mis conceptos. Aun en esos dos o tres instantes, repito, la similaridad es ilusoria y desorientadora. Ya se verá cómo mi percepción y análisis de los nuevos fenómenos que ahora van a ir saltando a nuestra vista, me lleva a una idea de lo social y de la sociedad, por tanto, a una sociología lo más estrictamente opuesta a la de Durkheim que cabe imaginar. La diferencia es tan grande que es tremenda, literalmente, porque la sociología de Durkheim es beata y la mía es, efectivamente, tremenda en el sentido de tremebunda”. 

Todos llevamos dentro a un hombre que “hace y dice lo que se hace y dice”, lo cual habla de una nueva realidad que es preciso comprender. A través del acto del saludo, el autor nos ayuda a reflexionar sobre aquello que caracteriza al mundo de usos que componen esta nueva realidad de carácter “extra-individual”.  

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Ortega y Gasset:  “Meditación sobre el Saludo” 

Debido a que la tesis de Ortega no pasó desapercibida, completamos esta entrega con el texto de la exposición de César Pico en el 1er. Congreso Nacional de Filosofía celebrado en Mendoza en el año 1949, ocasión en la cual comenzaba su alocución justificando las ideas de su colega español con estas palabras: “Que la sociología, como su nombre manifiesta, se proponga el estudio de la sociedad es algo tan obvio y perogrullesco que no requiere mayores elucidaciones. Pero, detrás de esta clarísima y trivial indicación, comienza una tarea harto dificultosa y discutida, a saber, la definición estricta de lo que es sociedad. Nada ha contribuido tanto al desprestigio de la sociología en los círculos más exigentes de rigor intelectual, como la despreocupación de los sociólogos por definirnos el objeto formal de la ciencia que cultivan. Incluso los más sagaces y escrupulosos pensadores – pensemos v. gr. en un Max Weber -, abocados a las más finas delimitaciones conceptuales, pasan de largo sobre tan fundamental cuestión y contentándose con la noción imprecisa que todos tenemos acerca de la sociedad, sólo se han referido a la conducta o al obrar humanos en cuanto implican relaciones interhumanas. Atentos a estas relaciones que la convivencia establece, a las instituciones y vigencias colectivas, a la génesis, comportamiento y finalidad de la vida social, no han logrado sin embargo, distinguir entre las relaciones interindividuales, aquellas que quedan confinadas en el ámbito de las acciones personales, de aquellas que lo trascienden para ser expresión del obrar específicamente social”. 

Documento:  “Los usos, causa formal de la sociedad”

Por: Cecilia Díaz

 

 

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