ECONOMÍA EXPERIMENTAL

La hipótesis convencional sobre la conducta humana, que se elige en la mayoría de los modelos económicos, se basa en el supuesto del homo economicus que quiere decir que cada uno se preocupa exclusivamente de sí mismo.

Esto hace la modelización más sencilla porque no condiciona la decisión económica a la relación del individuo con los demás.Este supuesto egoísta, fracasa cuando se hacen experimentos de laboratorios tipo teoría de los juegos, porque la confianza en los otros, el altruismo y la generosidad, ocupan un lugar muy importante en las decisiones que no se ven reflejados en el supuesto unilateral del homo economicus , y si lo manifiestan los distintos experimentos realizados en muchos laboratorios económicos.

He descubierto uno cuyo resultado no me convence pero es interesante de analizar. El experimento se basa en algo muy sencillo y tiende a medir la disposición de las personas hacia el bien común y la comunidad.

Se distribuyen algunas fichas entre los participantes y una canasta común para todos y canastas individuales. Gana el que conserva más fichas al final del juego, sabiendo que lo que se pone en la canasta común se duplica y distribuye en forma igualitaria, pero se desconoce cuanto aporta cada jugador y como distribuye su juego.

Por la lógica del juego, todos estarían mejor si ponen todas sus fichas en el canasto común sin embargo el incentivo egoísta es a no poner y que pongan los otros, de esta forma se puede maximizar la bolsa propia.

El resultado comprobado de este juego es que la gente adopta decisiones mucho más altruistas a las que predice la teoría egoísta convencional. Pero en este juego se estableció un experimento para medir los resultados para padres e hijos. Según indican no hay correlación entre las decisiones de ambos, lo que implicaría que las actitudes altruistas y egoístas no se transmiten en la familia, sino fuera de ella, es decir en la escuela o en la sociedad.

Decía que el resultado no me convencía, porque la conducta social y cooperativa se inicia en la familia, si bien estos valores pueden desviarse. Sino controlamos por la solidez de las familias es muy difícil generalizar.

Por: Ludovico Videla

Ref. CEPR, Policy Insight, nº9, Ag.2007

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