BIENESTAR SIN FELICIDAD

La antigua distinción que defendía entre otros Milton Friedman, que otorgaba la condición exclusiva de ciencia positiva a la economía, nunca me gusto. Siempre recuerdo algunas discusiones con el apreciado y recordado Eduardo Zalduendo que opinaba lo contrario. 

Pretender restringir la economía al campo de lo positivo termina en un fraude, porque desconoce la realidad lo que realmente sucede, y entonces discutimos sobre modelos formales e ideales que escasamente contribuyen a resolver nuestros problemas.

Una interesante cuestión se ha planteado con el tema de la felicidad. Para sorpresa de muchos está solventemente comprobado que más ingresos, no resultan más allá de cierto nivel, en más felicidad. Esto ha intrigado a muchos investigadores, que ven con preocupación que se les mueve una piedra basal, que puede derrumbar el edificio. No de la economía pero si del modelo neoclásico.

¿Qué solución se propone? Faruk Gul y Wolfang Pesendorfer distinguen entre tres tipos de welfare, I,II y III. El primero es el convencional que muestra si se logra un equilibrio eficiente –paretiano- definidas ciertas condiciones. El welfare II consiste en definir una función objetivo del Gobierno y evaluar los resultados de diferentes políticas o instituciones. El welfare III intenta definir lo que está bien, lo bueno y lo malo en una situación, de forma de evaluar las opciones políticas desde esta perspectiva. Para ellos, la “economía normativa” es sinónimo de welfare III.

Según los autores, el uso de welfare III lleva a proponer que los economistas con la colaboración de los neurocientíficos, desarrollen argumentos y criterios que puedan establecer que ciertas decisiones son erróneas o malas, aun cuando el individuo no reconozca sus acciones como tales. Por ello, no ven claro como los economistas pueden “resolver antiguos problemas de la filosofía moral sobre lo que constituye la verdadera felicidad” y deben limitarse a entender que la welfare economics es sólo una parte de la positive economics.

La economía positiva significa desconocer o no afirmar lo bueno y lo malo e implícitamente sustentar un relativismo moral absoluto. El relativismo, lo sabemos muy bien es la “abolición del hombre”, por ello es preferible, a mi modesto juicio, acotar el modelo neoclásico al welfare I y II, y dejar también abierta la posibilidad a los economistas para investigar el welfare III. No coincido con Gul y Pesendorfer.

Por: Ludovico Videla

Ref. Faruk Gul y Wolfang Pesendorf, “Welfare without happiness “, AEA Papers and Proceedings, may 2007, pp. 471.

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