LA CRISIS DE LAS TEORIAS ECONOMICAS LIBERALES

 

copia-de-scan0004.jpg

Crespo, Ricardo F., La crisis de las teorías económicas liberales, Ed. Fundación Banco de Boston, Buenos Aires, 1998, 204 páginas.

 Según explica el economista argentino Ricardo Crespo, el paradigma espistemológico vigente en la modernidad, basado en una noción unívoca del concepto de ciencia – “lo cual conduce a una aplicación inconsiderada al resto de las ciencias del método de aquella más prestigiosa en cada momento” – obliga a las ciencias sociales a resignar “el método más adecuado a su objeto reemplazándolo por el de las ciencias duras tales como la matemática, la física, la mecánica o la biología”.  En el caso de la Economía, sólo los supuestos filosóficos sobre los cuales se desarrolla la teoría neoclásica – liberalismo – permiten esta adaptación al paradigma epistemológico y metodológico vigente. “Este es – afirma  – el problema de la teoría neoclásica. Errado el camino a seguir que es el método, sus supuestos y conclusiones hacen agua por doquier”. Si a esto le sumamos el “reclamo de avaloratividad como condición de cientificidad”, considerando ciencia sólo a lo estrictamente teórico, nos damos cuenta que “los problemas de la Economía son antes que nada espistemológicos, y consiguientemente, metodológicos”. 

Aunque las críticas a la teoría neoclásica han sido realizadas desde distintas posturas económicas -corriente austríaca y neo-austríaca; subjetivitas radicales; Nuevo Institucionalismo;  teoría de la firma; postkeynesianos; corriente radical de la economía política; desarrollos de antropología económica; los retóricos; los radicales humanistas; los Communitarians y quienes señalan la necesidad de un enfoque macro sociológico – el problema para Crespo es que todas ellas “lamentablemente no cuentan con las herramientas filosóficas que les permitiría un planteamiento alternativo sólido. Sin embargo, a lo que indudablemente apuntan, sin saberlo, es a reclamar un paradigma práctico para su ciencia en el sentido clásico de la ciencia o filosofía práctica”.  

Después entonces de repasar los principales contenidos del ethos liberal, las principales características del pensamiento neoclásico y de haber demostrado que la epistemología y metodología de dicha teoría responden a las de una ciencia natural – la cual necesita desnaturalizar a su objeto, es decir desproveer de libertad a la acción económica o considerar una libertad que no es tal -, el autor se detiene a analizar los supuestos filosóficos implícitos en dicha teoría, posicionándose entre las diversas posturas críticas a dicho estado de cosas. Aclara Crespo: “El modelo neoclásico resulta de la aplicación de métodos adecuados a las ciencias naturales (…) Cuando este principio es usado como principio metafísico (…) se construye un orden natural humano a imagen del orden natural cósmico, es decir, sin libertad. Estas ideas corresponden al pensamiento del racionalismo continental moderno. El espíritu constructivista de la realidad se traslada del campo gnoseológico al metafísico, y también pretende diseñar el curso de la acción humana, incluida la económica”.  A su entender, “Se debe pasar por un cambio de mentalidad que se asemejaría a aquellas revoluciones científicas de las que habla T.Kuhn” aceptando que “la rigurosidad de la ciencia económica debe ser del tipo de las ciencias prácticas” lo cual permitiría “introducir consideraciones de tipo cultural, histórico o moral y métodos tanto deductivos, como inductivos, dialécticos y retóricos”.  

 En el capítulo V el autor analiza los principales rasgos de la Escuela Austríaca la cual, a pesar de que se ha diferenciado de la neoclásica proponiendo “un estatuto epistemológico particular de las ciencias sociales” no ha podido superar la concepción racionalista que caracteriza a la modernidad. Sin embargo, opina Crespo, “su insistencia en analizar la Economía como acción humana supone un planteo bien realista”.  

 Después de sendos capítulos dedicados a Menger, Mises, Hayek y un apéndice a Kirzner, el economista concluye la obra presentando los lineamientos de lo que titula como “Una Nueva Propuesta” – su propuesta – la cual, aclara, “dudamos en afirmar que se tratara de una prolongación del subjetivismo de la Escuela Austriaca (…) aunque (…) “recibe mucho de dicha Escuela”.  Así, desde una concepción aristotélica de la Economía Crespo presenta un esbozo de las que considera las “ideas epistemológicas básicas para un posible nuevo enfoque” el cual propone considerar a la Economía como ciencia práctica ya que: “La implícita ordenación a la acción es la que manda en cuanto a su encuadramiento epistemológico. Y una vez enmarcada, debe respetar el resto de sus características”. 

Cecilia Díaz

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Biblioteca Valsecchi. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s